Laborem Excercens Expo

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Universidad Politécnica Salesiana Pensamiento Social de la Iglesia

Integrantes del grupo:    

Bryan Fiallos. María Pesantes. Cristhian Pangay Edison De la Cruz.

Contenido: “Encíclica Laborem Exercens” 1. 2. 3. 4. 5.

Autor Historia Estructura Ideas Principales Bibliografía

Nivel: Tercero

Docente: Byron Tomalá Calderón.

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1. Autor: Papa Juan Pablo II Karol nació Wadowice, Polonia en el año de 1920, el más pequeño de tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. A muy temprana edad perdió a muchos de sus familiares: su hermana Olga antes de que naciera él, su madre en 1929, su hermano Edmund en 1932 y su padre en 1941. Vivió de manera normal hasta cuando empezó a estudiar en la Universidad Jagellónica de Cracovia, porque en 1939 empezó la ocupación nazi, y fue obligado a trabajar en canteras o fábricas químicas para evitar una deportación a Alemania. Ya en 1942, empezó a sentir la vocación al sacerdocio, y siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Cuando terminó la segunda Guerra Mundial continuó con sus estudios en el seminario mayor de Cracovia y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta que fue ordenado sacerdote en 1946. Fue enviado a Roma bajo la dirección de Garrigou-Lagrange, y se doctoró en 1948 de teología, también por esa época ejercía el ministerio pastoral con los inmigrantes de Holanda, Francia y Bélgica.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak. El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio. Participó en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes. Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978, su pontificado duró cerca de 27 años. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país.

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana. Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.

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2. Historia Laborem exercens (latín: Trabajo laboral) es la tercera encíclica de Juan Pablo II. Fue publicada el 14 de septiembre de 1981 en el 90º aniversario de la encíclica Rerum novarum. Está dirigida a los obispos, sacerdotes, familias religiosas, fieles católicos y a todos los hombres de buena voluntad. Esta encíclica trata la concepción del hombre y del trabajo a 90 años de la encíclica Rerum novarum. El enfoque general responde a un análisis de la época moderna, en que se han desarrollado con enorme profusión experiencias de carácter económico, social, histórico, teológico, antropológico, etc. Generalmente acerca del trabajo humano, se ha ignorado su concepto exacto. La encíclica va más al fondo, llega al corazón del concepto mismo del trabajo humano. En lugar de trazar un modelo ideal, Juan Pablo II ayuda a comprender lo que ha acontecido y sigue aconteciendo en la historia, de qué modo puede el hombre transformarse con su trabajo, hacerse más hombre. Además, Laborem exercens muestra cómo los socialismos tratan a los seres humanos como instrumentos de producción y no como personas-sujetos de trabajo. Por otra parte, en el mercantilismo se les trata como mercancía sujeta al mercado de la oferta y la demanda. Con la proletarización de los intelectuales y su desempleo, se incrementa el problema social. Enfatiza los elementos de una espiritualidad del trabajo: los seres humanos comparten sus actividades con la acción de Dios; el trabajo imita la acción de Dios y otorga dignidad al trabajador. Nuestro Señor Jesucristo fue un hombre de trabajo. Hay en la Sagrada Escritura muchas referencias al trabajo; el Concilio Vaticano II dice que «el trabajo es necesario para el progreso terreno y para el desarrollo del Reino».

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3. Estructura de la Encíclica I. INTRODUCCIÓN 1. El trabajo humano 90 años después de la «Rerum Novarum».} 2. En una línea de desarrollo orgánico de la acción y enseñanza social de la Iglesia. 3. El problema del trabajo, clave de la cuestión social.

II. EL TRABAJO Y EL HOMBRE 4. En el libro del Génesis. 5. El trabajo en sentido objetivo: La técnica. 6. El trabajo en sentido subjetivo: el hombre, sujeto del trabajo. 7. Una amenaza al justo orden de los valores. 8. Solidaridad de los hombres del trabajo. 9. Trabajo - dignidad de la persona. 10. Trabajo y sociedad: familia, nación.

III. CONFLICTO ENTRE TRABAJO Y CAPITAL EN LA PRESENTE FASE HISTÓRICA 11. Dimensión de este conflicto. 12. Prioridad del trabajo. 13. Economismo y materialismo. 14. Trabajo y propiedad. 15. Argumento «personalista».

IV. DERECHOS DE LOS HOMBRES DEL TRABAJO 16. En el amplio contexto de los derechos humanos. 17. Empresario: «indirecto»; y «directo». 18. El problema del empleo. 19. Salario y otras prestaciones sociales. 20. Importancia de los sindicatos. 21. Dignidad del trabajo agrícola. 22. La persona minusválida y el trabajo. 23. El trabajo y el problema de la emigración.

V. ELEMENTOS PARA UNA ESPIRITUALIDAD DEL TRABAJO 24. Particular cometido de la Iglesia. 25. El trabajo como participación en la obra del Creador. 26. Cristo, el hombre del trabajo. 27. El trabajo humano a la luz de la cruz y resurrección de Cristo.

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4. Ideas principales 

Es deber de la Iglesia: recordar siempre la dignidad y los derechos de los hombres del trabajo; denunciar las violaciones de esos derechos y orientar las nuevas situaciones.



El trabajo, en cuanto problema humano, es el punto central y la clave esencial de la cuestión social.



Distinción entre trabajo objetivo y trabajo subjetivo (la persona humana que, como imagen de Dios, es capaz de obrar racionalmente y de decidir acerca de si). El trabajo está en función del hombre, no el hombre en función del trabajo”.



Considerar el trabajo como mercancía (materialismo) o como fuerza necesaria para la producción (colectivismo) es olvidar el valor subjetivo del trabajo, considerando al trabajador como un instrumento de producción y no como sujeto eficiente, verdadero artífice y creador.



Se valora la solidaridad entre los hombres del trabajo como reacción contra la degradación del hombre como sujeto del trabajo. Prioridad del trabajo sobre el capital, porque el capital es sólo un instrumento al servicio del trabajo, mientras que el trabajo es causa eficiente primaria.



La tradición cristiana nunca ha considerado el derecho de propiedad como absoluto e inviolable sino como “subordinado al derecho al uso común, al destino universal de los bienes”.



Sitúa los derechos del los trabajadores en el contexto de los derechos humanos, de los derechos fundamentales de la persona.



Aparece como original aportación de la encíclica el concepto de empresario indirecto, aplicada a todas las personas, instituciones, contratos colectivos y los principios de actuación que determinan todo el sistema socioeconómico o que se derivan de él, en es decir una política laboral justa, propiciar el marco legal adecuado para crear puestos de trabajo y las ayudas a los desempleados.



Una vez creado el marco legal y las condiciones por el empresario indirecto, la encíclica se refiere al empresario directo, el que emplea. Al marco de relaciones trabajador-empresario directo corresponde la remuneración del trabajo, el salario familiar, las ayudas sociales y la conciliación de la vida familiar.



La justa remuneración del trabajo es la vía concreta para acceder a los bienes que están destinados a un uso común, por lo que se convierte en indicador último de la justicia de todo el sistema socioeconómico.

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El hombre tiene derecho a emigrar a otro país distinto del suyo en busca de mejores condiciones de vida y esta situación no puede convertirse de ninguna manera en ocasión de explotación económica o social.



La Iglesia considera un deber suyo la formación de una espiritualidad del trabajo para que, a través de él, los hombres se acerquen a Dios, Creador y Redentor.



Jesús pertenece al mundo del trabajo, él mismo era hombre del trabajo.



El trabajo nos asocia a la obra redentora de Cristo, pues en el trabajo humano el cristiano descubre una pequeña parte de la Cruz de Cristo y la acepta con el mismo espíritu de redención con el cual Cristo ha aceptado su cruz por nosotros.

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5. Bibliografía http://www.vatican.va/news_services/press/documentazione/documents/santopadre_biografie/g iovanni_paolo_ii_biografia_breve_sp.html http://sobreeltrabajohumano.blogspot.com/2011/06/laborem-exercens-una-reflexion-sobreel.html http://es.wikipedia.org/wiki/Laborem_exercens http://multimedios.org/docs/d000247/ http://www.buenastareas.com/ensayos/Laborem-Exercens/479386.html http://mercaba.org/JUANPABLOII/ENCICLICAS/Laborem/pagina_n46.htm

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